jueves, 12 de julio de 2007

Al final de la mañana

A pesar de su título de película romántica este artículo trata de trabajo.

Tengo la suerte de concentrar mi trabajo presencial en la oficina de 8:00 a 15:00, las tardes, si trabajo, lo hago habitualmente desde casa. Al final de la mañana puedo hacer el balance del día. Lo que reside básicamente en la lista de cosas que quedan por atender. Si la lista es más corta que el día anterior considero que voy ganando, si es más larga voy perdiendo. Ganar ganar es que no quede nada pendiente.

¿Hoy? Pues empate, más o menos.

Lo cierto es que me gusta mi trabajo (casi siempre). No siempre tengo claro porqué me pagan pero me alegro mucho de que lo hagan. Una de las consecuencias de rehacer tu vida a los 50 es que te encuentras con una hipotéca hasta los setenta y tantos. Quizá lo que más me preocupa es mantener la agilidad mental para sobrevivir en un entorno que cambia a diario. Reconozco que un documento de 50 páginas siempre ha sido una fuerza disuasoria para la lectura, pero las más de 5000 páginas de la norma ECMA-376 "Office Open XML File Formats" que Microsoft pretende llevar a norma ISO, por simple volumen superan el beneficio marginal que pudiera obtener con su lectura (¡ni pensemos en su aplicación!).

Bueno no creo que sea cosa de la edad, 5000 páginas me hubieran disuadido con 20 años, sobre todo tratándose de una materia tan efímera como los formatos de archivos.

Cuando algo como el ECMA-376 entra en la lista de temas pendientes me frustro porque ese día no puedo ganar. La sensación pasa porque es el tipo de cosa que llega a estar tanto tiempo en la pila que habitualmente caduca de motu propio. :-)