lunes, 9 de julio de 2007


Por algún misterio del AJAX estoy luchando para escribir el título de esta entrada en el Blog. Por si acaso no lo consigo, debería ser "Más sexo es más seguro".

Este es parte del título de un libro de Steven Landsburg revisado este fin de semana pasado en el New York Times. Podéis leer el artículo "Possible Side Effects", en inglés claro. ¿Que tiene esto que ver con mi lado emotivo? Hombre, ¡no pretenderás que pase de algo tan importante como el sexo!

En serio, lo que me ha removido el artículo son pensamientos relativos a la fidelidad con la pareja. Personalmente, lo digo con algo parecido a orgullo, siempre he sido fiel hasta la estupidez. Esto me ha convertido en un monógamo secuencial, cosa que sospecho es lo más frecuente en mi generación. No tiene mucho sentido mantener dobles morales ni complicar la vida amatoria. Si la cosa no funciona, a otra cosa.

Pero que pasaría si mi pareja me plantease, en virtud de la teoría de más es más seguro o cualquier otra, que iba a tener un encuentro amatorio con otra persona. La contestación es que no lo sé, no sé hasta que punto podría conciliar mi compasión y mis celos. No tengo experiencia histórica. Las veces que mi ex me planteaba estas cuestiones siempre fue a posteriori y no soy partidario de comulgar con ruedas de molino. (De hecho no soy partidario de comulgar con nada, pero esa es otra historia).

Por cierto mi ex intentaría decir en su descargo que era promiscuo con mi trabajo. ¡Vaya chorrada! En fin que cada uno se justifique como quiera. Está claro que necesito confiar en mi pareja y espero que pueda confiar en mi.

Mi amor me proporciona un vida llena de sobresaltos y felicidad. Espero, esperamos, que nos dure toda una vida.